El senador y presidente del Interbloque de Juntos por el Cambio dice que “el ajuste a los jubilados es la decisión política más inhumana de este Gobierno.

  • ¿Cómo es el nuevo Senado con Cristina Fernández de Kirchner al frente?
    -Es un Senado más clarificador en cuanto a su composición porque su liderazgo unificó las distintas vertientes del peronismo. Y a diferencia de otras épocas, donde el vice tenía menos relevancia desde lo político, el oficialismo hoy late en el recinto en función de lo que ella resuelve. Claramente marca los tiempos.
  • ¿Eso cree que se refleja en el plano nacional?
  • Bueno, yo creo que el Gobierno tiene que asumir el problema de dualidad de poder que tiene. Este no es el peronismo tradicional donde podían converger sectores de la izquierda, el centro y la derecha porque había un liderazgo único y excluyente. Acá está el poder de Alberto Fernández y el de Cristina Fernández. Esa dualidad es muy perversa para el sistema presidencialista argentino y se refleja en las fracturas expuestas que tiene este Gobierno.
  • ¿Cuáles son?
  • Las enormes contradicciones en el tema la deuda y la posición ante el FMI, las políticas de seguridad, la política exterior. Cuando el presidente recorría el mundo y pedía mesura y responsabilidad para tratar la deuda, encontró el anclaje en la oposición que acompañó la reestructuración y no en el seno de la coalición gobernante. En su gira, Alberto les dijo a los líderes: ‘vamos por quita de intereses y extensión de plazos’. En Cuba, Cristina Kirchner dijo: ‘vayamos por quita de capital’. Y el presidente, ante el retorno de Cristina, retomó el discurso de ella. Mientras tanto, (Axel) Kicillof jugó al default durante un mes en la Provincia. Esta dualidad se ve en el esmerilamiento del propio presidente que creo no toma nota del desgaste de la figura presidencial. Lo digo con preocupación.
  • En el Gobierno de Mauricio Macri los propios radicales contradijeron públicamente al presidente en varias oportunidades…
  • Hay enormes diferencias. A pesar de los matices, que son lógicos en una coalición, siempre ha existido la responsabilidad cuando se marcaban las diferencias porque había un eje unificador: la necesidad de salir del populismo, la lucha contra el narcotráfico, el trabajo por el federalismo, por la justicia independiente, por poner en valor la institucionalidad. Eso nos dio orden. Hoy vemos que en materia de Seguridad, la ministra nacional (Sabina Frederic) es cuestionada por su par de la Provincia (Sergio Berni), que se cruza también con el propio Presidente. El presidente dice que no hay presos políticos y después, al compás de los tiempos que le marcan funcionarios del Gobierno que tienen su vertiente ideológica en el kirchnerismo duro, emite un video para hablar de que hay ‘lawfare’.
  • En 2017, cuando Cristina Kirchner, ganó la banca del Senado usted dijo que era “una foto del pasado”. Hoy tiene todo este poder que menciona. ¿Qué pasó en el medio?
  • El voto de 2017 no fue un voto de opción para mejor, sino en función de la delicada situación económica de muchos sectores sociales. El Gobierno de Macri puso sus esfuerzos en reducir el déficit y desde ese punto fue exitoso. Asumió con 8 puntos del PBI de déficit en 2015 y dejó, en 2019, un déficit de 0,5 % promedio. Asumió con seis provincias con superávit y al fin de la gestión 18 eran superavitarias. Pero en el medio hubo Pymes golpeadas que no encontraron respuestas, sectores que no encontraron suficiente acompañamiento social. Y nos tocó un sinceramiento tarifario que se hubiera hecho de otra manera, pero tuvo un costo social que se sintió en lo electoral. Por eso, el mayor fracaso de nuestro Gobierno es el retorno del pasado.
  • Con la amplia mayoría que consolidó el bloque del Frente de Todos en el Senado, ¿cree que hay riesgo de hegemonía?
  • Me preocupa más que, en la dualidad de poder, los sectores que tienen cierta tendencia hegemónica terminen ganando la pulseada dentro de la coalición que gobierna la Argentina. En el Parlamento, para determinadas leyes necesitan mayoría especial (dos tercios de los votos) y no los tienen. En cambio, en el Gobierno sí me preocupa que vuelva la utilización de
    herramientas nefastas del pasado reciente: la extorsión, el disciplinamiento, la idea de gobernadores amigos y enemigos…
  • ¿Qué análisis hace de los primeros meses del Gobierno de Alberto?
  • Cuando asumió, en el acto de la Casa Rosada, dijo ‘volvimos mejores’. Pero en estos meses yo diría que no volvieron mejores, sino recargados. Hay una enorme distancia entre el mensaje del presidente convocando al diálogo y los hechos concretos. Con la boca apertura, democracia y diálogo; en los hechos concentración de poder, discrecionalidad y disciplinamiento. Con la boca esperanza de reactivar el consumo y generar mejoras en los jubilados y los sectores medios; con la pluma un ajuste enorme que lo quieren disfrazar con relato. Y ni siquiera alcanza. Decir que el 75% de los jubilados logrará mejorar sus ingresos cuando los que ganan la mínima solo obtienen mejoras de 197 pesos y todos los que están por encima de 16 mil pesos son privilegiados por lo que no aumentarán sus ingresos es increíble. El cambio en jubilaciones es la decisión política más inhumana que tomó este Gobierno. La variable de ajuste fueron los jubilados y los que incendiaron el Congreso por una fórmula de movilidad, que era un reaseguro contra la inflación se llamaron a silencio y convalidaron el saqueo a los jubilados.
  • ¿Rescata algo positivo del Gobierno?
  • La idea de equilibrar cuentas públicas, porque es una deuda histórica, pero no hay una hoja de ruta, no se ve un plan. El actual Gobierno tenía certezas concretas ya después de las PASO -en agosto- de que podía terminar ganando la elección. Tuvo tiempo para armar equipo, programa y rumbo. Ante la falta de todo eso lo tapa con retórica. Creo que su desafío será encontrar un equilibro y aprender de errores del pasado.
  • ¿Y cuál es el desafió de Juntos por el Cambio?
  • Primero, mantener la cohesión y honrar el mandato del 41 % de la sociedad argentina. Eso implica, en el ahora, ejercer el rol oposición con responsabilidad, acompañar los instrumentos que puedan significar un salto de calidad y poner freno a toda tentación hegemónica o autoritaria. En
    paralelo, el desafío mayor es consolidar este espacio para ser alternativa de gobierno en 2023.
  • ¿Eso dependerá más de ustedes o del gobierno de Fernández?
    -De nosotros, porque la gran mayoría de la sociedad se refleja en valores y principios de Cambiemos. El populismo no funciona sin recursos. Esta idea de tirar la casa por la ventana no tiene margen en la administración diaria y la gente va a tomar nota y revalorizar la instancia dura que nos tocó. Había cuestiones que uno podía marcar desde adentro en cuanto a modos y tiempos de ejecución, pero Argentina estaba en un cuello de botella. Con el paso del tiempo las cosas van a ser evaluadas en su modo justo.
  • ¿Cuál será el rol de Macri en esta etapa?
  • Es un ex presidente y desde luego va a tener un rol importante. Pero Juntos por el Cambio tiene que asumir el desafío de que lo colectivo es más fuerte que lo individual. La cohesión es central y cada uno, desde su espacio, tendrá la capacidad de consolidar y generar liderazgos.
  • ¿Falta un líder?
  • Los liderazgos no se imponen, se ganan.
  • ¿Quiénes podrían ser?
  • El radicalismo tiene madera. Está en los gobernadores, como Gerardo Morales, el presidente del partido, Alfredo Cornejo, y Martín Lousteau es un activo importante. Hay intendentes, legisladores… Estamos dispuestos a asumir el desafío de liderar la Coalición Cambiemos.
  • ¿Y Horacio Rodríguez Larreta?
    -Larreta es parte del PRO y tiene derecho y legitimidad para aspirar a una eventual fórmula presidencial. También gobierna la Ciudad. Nosotros trabajamos para lograr la penetración social. La UCR tiene que dejar atrás la nostalgia de las fechas y trabajar en un partido más moderno y vinculado con la sociedad. Tiene dirigentes para hacerlo.
  • ¿Qué opina de que Ricardo Alfonsín haya aceptado la embajada de España?
    -Independiente de los afectos, la decisión de Ricardo es estrictamente personal. El problema es que el apellido Alfonsín excede a Ricardo. Es sinónimo de tradición política y cultural de la sociedad argentina. Yo tengo el temor que ese apellido, que representa valores y principios para nosotros irrenunciables, sean malversados por el Gobierno del Frente de Todos.
  • Alberto Fernández eligió a Daniel Rafecas como Procurador General de la Nación ¿lo van a aprobar?
  • Es una decisión que va a ser tomada en bloque por la mesa de Juntos por el Cambio. Va a haber una única posición.
  • ¿Están más cerca del ‘sí’ o del ‘no’?
  • Es apresurado e irresponsable tomar posición sin primero evaluar al candidato en el marco de la comisión de Acuerdos. Vamos a esperar esa instancia.
  • Ya ingresó el proyecto para modificar las jubilaciones de privilegio, ¿qué postura tendrán?
  • Entró por Diputados, ellos lo evaluarán primero. A mí, personalmente y sin entrar en la letra chica de ese texto que no estudié, me parece bien que en Argentina se terminen los regímenes de excepción. En el Congreso se dejaron de lado hace años. No podemos tener un Poder Judicial -cuya obligación es impartir justicia- con un sistema de privilegio. Ya que muchos no paguen Ganancias por una acordada de la Corte Suprema me parece una falta de respeto hacia los trabajadores y todos los que aportan. Son jueces, tienen que tener una buena remuneración, por supuesto, pero eso no viene de la mano de privilegios. Para ser independiente, el Poder Judicial requiere de valentía. Tenemos jueces que son valientes en la investigación cuando algunos están en oposición y son claudicantes cuando a esos mismos les toca ser Gobierno. La valentía es un paso central para recuperar credibilidad.
  • Muchos dirigentes, incluso de su espacio, alertan sobre las renuncias masivas que puede generar la aprobación de ese proyecto
  • Si es una amenaza, el desafío del Congreso es no someterse a la presión en este tema. La inmensa mayoría de los jueces son idóneos, probos y con sentido de solidaridad. Pero, desde lo personal, yo no estoy dispuesto a someterme a ningún tipo de extorsión.
  • ¿El proyecto que un grupo de senadoras kirchneristas presentaron que anularía la prisión preventiva de acusados si los medios afectan la percepción sobre su inocencia tiene viabilidad?
  • Yo no tomo nada al azar. Cuando hay sectores del kirchnerismo duro que presentan un proyecto no lo minimizo. Esa iniciativa pone en jaque la libertad de prensa en Argentina y es una puerta de acceso a la impunidad.
  • ¿Este año se aprobará la legalización del aborto?
  • Me parece importante que la sociedad destierre la hipocresía. Tenemos que asumir que estamos ante un grave problema de salud pública y el Estado tiene que estar presente. Yo estoy a favor del proyecto y trabajaré en ese sentido, pero hay que darle un abordaje integral desde lo social y lo político.

Ricardo Romano
ricardo.romano.cn@outlook.com

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