A la hora de realizar una venta, se limitan a entregan al cliente un ticket donde no aparece el CUIT, número de Rentas, dirección, etc. La presencia nuevamente de un camión vendiendo pescado en la ciudad de Formosa pone en evidencia lo permisivo de un sistema que permite que alguien pueda comercializar alimentos sin mayores controles que sí se le exige a un comerciante que quiere abrir un local al público en la capital.
No hay emisión de tickets, no se ve cartel de habilitación municipal, tampoco los carteles que exige Rentas a todos como así tampoco el CUIT y el código QR para ver si tienen el personal en blanco.

Bajo el pomposo nombre de “Soberanía Alimentaria” una empresa de Mar del Plata recorre varios puntos de la capital como algunas localidades del interior, vendiendo pescado congelado con atractivos precios, pero alguien se lo permite sin exigirle lo que sí le piden a un formoseño que quiere abrir un local de venta de alimentos al público.

Estacionado en el barro en la esquina de San Martín y Corrientes, un camión lleno de pescado congelado es usado como depósito, el punto de venta es un gazebo donde no hay balanza, tampoco tickeadora fiscal y brilla por su ausencia el cartel de habilitación municipal, el cartel con los datos de la Dirección General de Rentas y el de la AFIP. ¿El personal tiene la Libreta Sanitaria que le piden a los que manipulan alimentos ?, no se sabe.

A la hora de realizar una venta, se limitan a emitir electrónicamente un ticket que se le entrega al ocasional cliente donde no aparece el CUIT, número de Rentas, dirección, etc. Es decir, un comprobante que no se ajusta a los requerimientos a los que están obligados cualquier comerciante habilitado en Formosa y el país.

Los precios son atractivos para la gente, pero se desconoce si por esta acción comercial los vendedores de pescado tributan como cualquier otro comercio de la ciudad capital y si esos costos -que sí debe afrontar el comerciante habilitado en la ciudad- son tenidos en cuenta a la hora del precio final. Se sabe que el evadir tasas e impuestos es una manera de competir de manera ventajosa sobre un comercio que si tiene que afrontar esos costos. No se sabe que sucede con esta empresa, pero lo concreto que así opera y actúa en las narices de los que deben hacer cumplir ordenanzas y leyes.

Desde Soberanía Alimentaria afirman: “Entregamos facturas a todos nuestros clientes”

Luego que se diera a conocer la nota respecto a la queja de una consumidora sobre el estado de putrefacción de unos pescados que adquirió del camión de la empresa Soberanía Alimentaria, indicando además que no le dieron ninguna factura y no tenía cómo reclamar; desde la empresa de Mar del Plata, se defienden, diciendo que tienen facturador móvil y controlador fiscal, y que las facturas por una cuestión de “cuidar el medioambiente”, las hacen llegar vía mail a los clientes.

Ignacio Onil, quien es el coordinador de la venta de pescados de la empresa Soberanía Alimentaria, que todos los meses llega a la provincia trayendo productos de mar como pescados y mariscos para venderlos a través de un camión refrigerado que se instala, en distintos puntos de la ciudad, según lo consignen desde la Municipalidad; y dio su versión respecto a cómo trabajan.

“Primero que nada debemos decir desde el punto de vista impositivo, que cualquier camión que ingresa a Formosa debe estar inscripto en Ingresos Brutos y facturando, y eso nosotros lo cumplimos; además nos controlan los pagos, que los pagos estén hechos, que la facturación esté hecha; y luego desde el Municipio, nos otorgan el permiso para poder ingresar, el intendente está avisado con anticipación y son ellos los que nos indican qué lugar podemos ubicarnos para la venta”, empezó diciendo.

Respecto al control bromatológico, también marcó que “los bromatólogos de la Municipalidad se ocupan de revisar el estado de los productos, que la cadena de frío se cumpla y así podemos seguir nuestro camino”.

Volviendo sobre la cuestión impositiva, y que motivó la queja de una mujer que habría comprado un producto que estaría en malas condiciones, puesto que no le entregaron factura sino tan solo un ticket común; el empresario explicó:

“Por una normativa, hace un tiempo que la AFIP dispuso que ningún comercio puede trabajar con talonario de papel, para cuidar el medio ambiente, y desarrolló una aplicación que se llama Facturador Móvil, entonces nosotros trabajamos con eso, y le enviamos la facturación a nuestros clientes vía mail, pero también contamos con el controlador fiscal, tenemos las dos herramientas. Es decir, entregamos la factura a todos nuestros clientes”.

Luego indicó que “si ha habido gente que se quejó porque no se les entregó la factura de la compra, es un problema que estará teniendo la AFIP allí en Formosa” y deslizó que “estamos trabajando con el intendente para tener pronto un local fijo donde poder realizar las ventas de nuestros productos”.
El Comercial

ADA ROMANO
ricardo.romano@clorindanoticias.com