Los sufridos habitantes de Puerto Pilcomayo, viven con el corazón en la boca, debido a la crecida del río.

“Hace dos meses dejé la ruta y ya me estoy preparando con mis hijos para volver, otra vez el sufrimiento de siempre” decía una vecina muy apenada.

La cuestión es que las aguas suben y la gente se prepara a dejar sus hogares nuevamente, claro que siempre está la posibilidad de que las aguas bajen, ojalá así sea.

Ricardo Oscar Romano
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