NAIDENOFF: “TODA MUERTE EVITABLE NOS DEBE MOVILIZAR”

En el marco del debate sobre el aborto, el jefe del interbloque oficialista consideró que “no hay nada más indigno que avalar lo clandestino”. Vislumbrando el fracaso de la ley, les dijo a los jóvenes que la apoyan que “este es un primer paso”.

Cerró el extenso debate sobre el aborto el presidente del interbloque oficialista del Senado, Luis Naidenoff, poniendo en valor las coincidencias alcanzadas durante la sesión. En primer lugar, que “el aborto es una condición no deseada, y que es un verdadero drama social para las mujeres”.

En segundo lugar, el fracaso “estrepitoso” del camino punitivo elegido por la Argentina para enfrentar el tema. La tercera coincidencia tiene que ver con que ese fracaso “profundizó la clandestinidad”, de donde surgen las dos miradas. Naidenoff se manifestó convencido de que la clandestinidad “viene de la mano de un negocio, que tiene la marca del dinero y el sello de la desigualdad”.

El formoseño sostuvo que “ante esta realidad quiero decir que también escuché de muchos referirse a esta cuestión de las estadísticas y de que las pérdidas de vidas de las causales de aborto no son tantas comparadas con otras causales”. Eso, dijo, le provoca desde lo personal “una profunda indignación”.

“Toda muerte evitable nos debe movilizar”, consideró, convencido de que “nos tiene que movilizar y no minimizar”.

El presidente del bloque oficialista sostuvo que “no hay nada más indigno que avalar lo clandestino”, y se manifestó convencido de que “este es un problema de salud pública”. Al respecto, sostuvo que el Estado debe hacerse cargo de ese problema.

“Hay un fuerte componente en la decisión que se ha tomado esa noche basado en las creencias –admitió-. No me parece mal, pero las creencias tienen mucho que ver en el fondo de cada uno de los senadores. Yo respeto las creencias, pero para mí tienen que ver con mi derecho a la privacidad”.

Sobre el final, se dirigió a los miles de jóvenes que buscan que el proyecto se convierta en ley, aclarándoles que “este es un primer caso, más allá de mayorías circunstanciales, nada está perdido. Porque es solo cuestión de tiempo para que desde la política tengamos la valentía de entender que un estado laico siempre es mucho más potente que una creencia individual. Reafirmando esta visión vamos a garantizar libertad, autonomía, igualdad y derechos”.